—No, está bien. Aunque debería vestirme.
—¡¿Por qué?!
—Simplemente debo hacerlo. Anoche no tenía energía suficiente para llegar más allá de la cama.
—Entonces, ¿sí te divertiste anoche? —no podía evitar que una sonrisa se asomara en mi rostro.
—Claro que sí. Torturarte se ha convertido en mi nueva forma favorita de juego previo.
—Bueno, me engañaste por completo. Saliste de lo más tranquila mientras yo apenas podía mantenerme en pie. Sigo sin saber qué me hiciste sin haberme hecho nada realmente