La verdad de Isabella.
La noche cayó silenciosamente sobre Silvercrest.
La manada estaba tranquila. La mayoría de los lobos se habían dormido tras un largo día. Los guardias permanecían en sus puestos habituales, vigilando las fronteras y los lugares importantes.
Todo parecía normal.
Pero no todos descansaban.
Selena Villareal se movía con cuidado entre las sombras.
Mantuvo los pasos ligeros mientras caminaba hacia el templo sagrado.
Sus ojos se movían de un lado a otro, buscando guardias.
Su paso, cada giro, lo habí