— Lo siento he mojado tu camisa.
Veo su hombro totalmente empapado por mis lágrimas.
— Tranquila, está bien.
Me regala una bonita sonrisa combinada con esa mirada tierna que me hace sentir como una chica normal.
Se escuchan dos golpes en la puerta, anunciando que se ha acabado el tiempo. Él mira su reloj y
confirma que ha pasado una hora. Eso es extraño porque él suele pagar la noche completa, desde que Jakob tiene esa promoción en el club.
— Ve a vestirte, necesito que entres al baño cierres l