Voy en un avión de camino a casa, no sé cuánto tiempo falta para aterrizar, pero sé que es poco, con solo pensar que regresaré a casa hace que me sienta emocionada y asustada al mismo tiempo.
No puedo esperar por ver a James y abrazarlo.
Quizás no deba contarle todo lo que viví, quizás no a detalle.
Quizás solo deba olvidarlo todo, y a él también, junto con sus ojos azules.
Mi corazón está más tranquilo, luego de que en la sala de espera del aeropuerto me diera cuenta de que perdí mi luna.