LLa reunión terminó veinte minutos después. Uno por uno, los líderes salieron de la sala, hasta que solo quedaron Aria, Lucian, Damián, Mateo y Marcos.
Marcos comenzaba a sudar.
“Cierra la puerta.” Aria le dijo a Mateo.
El clic del seguro sonó como sentencia de muerte en el silencio.
“Aria, ¿qué está pasando?” Marcos intentó sonar confundido, pero su voz tembló.
“Tú dime.” Aria respondió, caminando lentamente hacia él. “El Cuervo.”
El color desapareció del rostro de Marcos. “No sé de qué hablas