El segundo día amaneció con niebla espesa que cubría Los Alcores como mortaja.
Aria lo tomó como mal presagio.
“Solo es clima.” Lucian le dijo mientras desayunaban. “No significa nada.”
“Todo significa algo.” Aria respondió, empujando su comida alrededor del plato. No tenía hambre. El nudo en su estómago no dejaba espacio para comida.
Elena entró al comedor, viéndose más cansada de lo que Aria la había visto jamás.
“Las brujas llegaron.” Anunció. “Tres de ellas. Y quieren hablar contigo antes d