La evacuación de la mansión Montoya tomó todo el día.
Aria supervisó personalmente el transporte de los heridos al territorio Valdez, asegurándose de que cada persona tuviera escolta armada. No confiaría en nada después de lo que Sebastián había revelado sobre El Consorcio.
Para el anochecer, estaba exhausta. Las heridas habían sanado en su mayoría gracias a su naturaleza de loba, pero el cansancio era más profundo que lo físico.
“Necesitas descansar.” Lucian le dijo cuando regresaron al hotel