La tierra temblaba con el estruendo de las garras contra el suelo. El aire se teñía de sangre y cenizas, mientras los aullidos de guerra cruzaban los cielos como presagios oscuros, pero en medio del caos… ella sonreía.
—¿A quién quieres que le arranque el corazón hoy, general? —Preguntó la mujer de cabellos rojos y ojos verdes. Su voz tenía un deje de inocencia, pero también una crueldad entrenada.
—A cualquiera que se cruce en nuestro camino, Nyra. —Respondió el comandante del Norte con una ma