45. Lascivia en la oficina
Heros agarró por las caderas a su irresistible amante y le dio media vuelta. La ayudó a quitarse la falda y la. Puso su mano zurda en la parte baja del vientre y con la diestra, hizo fuerza para encorvarle la espalda, haciendo que se apoyara en el escritorio. Su corazón latía acelerado, producto de su gran excitación. Incluso, sus brazos temblaban y a pesar del calor que sentía por dentro, su cuello y su torso estaban gélidos. Los recuerdos de su niñez pasaban por sus pensamientos y llegaban ha