30. Las réplicas
—Entonces, que comience el juego.
—¿Qué tienes planeado? —preguntó Heros, mientras deslizaba sus manos por la espalda de Hestia.
Heros la acercó más hacia él; ansiaba sentirla, tocarla y degustar el aroma que emanaba de ella.
—Bueno, en realidad, no es tan difícil. —Hestia dirigió su mirada al lugar donde reposaba el maletín que recién le había entregado, y que había estado cargando—. Vamos a jugar al policía y al ladrón, combinado con las escondidas. Pero, debes llevar ese portafolios, y entre