22. Trajes, fustas y collares
Así, los dos se quedaron dormidos en la habitación púrpura hasta el siguiente amanecer. Se ducharon, de nuevo, cada uno por su cuenta, hasta que se encontraron en la sala de estar para compartir el desayuno. Se colocaron sus atuendos deportivos, realizaron estiramientos y corrieron en las caminadoras eléctricas. Estando sudado y agitados, luego de una hora y media. Se miraban con complicidad y se sonreían de forma rígida, sin mostrar sus dientes. Estuvieron el resto de la mañana haciendo otros