23. Lecciones íntimas
Hestia metió su palmar en la entrepierna y tanteó la durmiente virtud de Heros, que se fue irguiendo ante el roce que le provocaba. Recorrió el duro atributo a través de la tela del bóxer; no solo era alto, también era grande y grueso. Era por eso que se decía que los callados e inteligentes, tenían grandes dotes, que mantenían ocultos. Metió su mano con lentitud y sintió una la firmeza, cálida y apetecible, como para volverse a llevar dentro de su boca, que se podía adaptar al tamaño de la gra