Respiré profundo viéndome al espejo. Llevaba mi cabellera negra libre detrás de los hombros. Coloqué los accesorios correspondientes para dar una imagen completamente distinta a la Sera que él conocía.
Esta jugada sería solamente entre Hiroshi y yo. Que Amanda asistiera sería un riesgo considerable que no estaba dispuesta a provocar.
—¿Esta todo listo Polet?— Asentí con la cabeza.
Sera se quedaba aquí, guardada en mi interior, porque en el juego del gato y el ratón, yo, sería Vallolet Treid