Desperté algo desorientada. Estaba en una enorme habitación que no era para nada familiar. Traía puesto uno de mis vestidos. Me sentía sumamente cansada, inclusive sentía la necesidad de cerrar los ojos, no podía pensar con claridad.
—Tienes que comer así que deja de hacer ojos de chino—. Esa voz gruesa me hizo poner alerta.
Los recuerdos de la noche anterior llegaron como golpes a mi memoria. Yo en el bosque, huyendo, un vampiro... después él.
Tenía pequeñas escenas, el dolor de su mordida