-Sera-
Desperté con unas leves caricias en la espalda. Respiré profundo abriendo los ojos. La primer imagen que me recibió fue la de un sexy italiano recién salido de duchar.
— Hola bello ser ¿Dormiste bien?— Preguntó. Reí enterrando la cabeza sobre la almohada.
— Me dejaste con las piernas temblando— admito totalmente avergonzada.
— Espero dejarte temblando todas las noches Ragazza— Lo fulminé con la mirada. —¿Qué hora es?
—Temprano. Pero debemos hacer algo tu y yo, así que ponte hermosa como