-Sera-
Me miró al espejo y entiendo con qué razón no querían dejarme entrar. Mi cabello está hecho un rotundo desastre. Ruedo los ojos retirando los pequeños trocitos de hojas secas que hay en mi melena. Por suerte siempre cargo con un pequeño cepillo pegado a un mini espejo. Humedezco la palma de mis manos pasándolas sobre las hebras platinadas tratando de que, se vea casi como lo dejé horas atrás.
Retoco mi labial y salgo del tocador para damas, me aseguro de guardar el móvil en la cartera cu