Capitulo 28. •Cocinando•
Abrí los ojos naturalmente. Respiré profundo. No había nadie en la habitación, tan solo una completa y notablemente avergonzada Sera. ¿En qué estaba pensando? Paso la palma de mis manos por mi rostro de forma fastidiada.
«¿Cómo lo veré a la cara después de esto?» es imposible. Salto de la cama tomando mi ropa —la cuál se encuentra doblada sobre la mesita de noche— maldiciendo al apagón corro hacia mi habitación. Una vez allí dejo escapar un grito bajo de enojo.
— ¡Tonta! Eres una boba Sera— Mi