El teléfono de Corina no deja de sonar con la llamada entrante de uno de los fotógrafos.
—Es el fotógrafo del proyecto. Le dije que solo me llamara si se trataba de una emergencia. Discúlpenme, de verdad... Debo contestar. —Comenta Corina algo apenada con sus amigas.
—Tranquila...
—¿Diga?
—Hola srta. Méndez, lamento molestarla... Se han presentado una serie de contratiempos.
—Hola Carlos. Me lo imaginé en cuanto vi que eras tu. ¿Qué sucede?
—No hemos logrado avanzar casi nada. El representante