7. Princesa caprichosa
Al llegar al castillo ya no siento la herida gracias a que Edom me curo, él parece estar muy pensativo, me enderezo y veo a nuestros ejércitos atravesar nadie esta herido de gravedad o los brujos los curaron por suerte.
— ¿Que tienes?— le pregunto al fin a Edom.
— Encontré a mi destinada— camina hacia una banca que hay en el patio y se deja caer en ella, sonríe como idiota.
— ¿Y por que no la trajiste? ¿No se supone que ambos se enamoran a primera vista?— él suspira.
— No me dio tiempo ni de ac