Bajo un estado de profundo enfado, me fui al night club de uno de mis socios, necesitaba drenar y olvidar los reclamos sin sentido de esa niña. Llegué al lugar y estaba lleno de gente por todos lados.
—Hans —me saludó Lucas, el dueño del club—. No imaginé verte por aquí hoy.
—Umm ¿por qué no habría de venir? —pregunté extrañado.
—Porque se corre el rumor de que Sem Dickman dio la orden de encontrarte donde fuera —me comentó sentándose al frente de mí y al mismo tiempo le hizo seña a una mesera—