{Flashback}Martin permaneció inmóvil en el calabozo, con las palabras aún flotando en el aire.Eric le disparó a Emma.—¿Qué? —Su voz salió más tajante de lo que pretendía; la incredulidad se impuso a cualquier otra sensación en la habitación—. ¿Eric? ¿Cómo? ¿Por qué haría él...?El secuestrador no pestañeó esta vez. Ya había confesado lo peor; no le quedaba nada por proteger.—Es verdad, señor. Cada palabra.La mente de Martin repasó velozmente todo lo que el hombre le había contado: la confu