—No digas que nada es imposible —interrumpió Lucas—. No en este negocio. No con nosotros dos.
Eric se echó hacia atrás; una expresión calculadora se asentó en su rostro una vez superado el impacto inicial.
—Si hay si quiera una oportunidad, tienes razón: necesito que investigues esto. Con discreción. Estás lo suficientemente cerca de él como para que nadie sospeche.
—Puedo hacerlo. —Lucas se inclinó hacia adelante. Cuando volvió a hablar, su voz había perdido la preocupación previa y había adopt