Alexander separó su mano de la suya sacando a Katerina de sus pensamientos, se giró para mirarla de frente antes de decir:
―¿Sabes quién te puede ayudar con el proyecto de rescate de chicas rusas? ―preguntó de repente.
―No, ¿quién? ―respondió Katerina.
―Ágata, ella trabaja en una organización que ayuda a mujeres maltratadas o en situación de calle.
―¿En serio?, no lo sabía ―dijo con el asombro reflejado en su voz.
La esposa de Dimitri despertaba su admiración, ahora más aun sabiendo que a pesar