Gema quería que se abriera un agujero en el suelo y se la tragara. Tenía muchísimas ganas de llorar, pero su orgullo vino al rescate y sostuvo esas lágrimas a punta de esfuerzo. Pensó en despedirse, pero Alexa la conocía y se daría cuenta de lo afectada que estaba.
Se había rendido ante Konstantin, había aceptado lo que sentía por él, y justo cuando tenía la felicidad tocando la punta de sus dedos, aparecía Sophie a derrumbar su castillo de naipes de una sola patada. Miró a su alrededor, las es