Segundo epílogo
Katerina estaba recostada en su cama, en la única posición en la que podía acostarse con su voluminoso vientre: de lado.
Se había sentido muy mal desde el principio del embarazo, por lo que pensó que tendría un niño. Su sorpresa fue mayúscula cuando se enteró de que esperaba otra niña. Al principio no podía creer que estaba embarazada, durante mucho tiempo evitó tener otro niño porque había demasiados que cuidar. A su edad pensaba que era imposible salir embarazada por lo que s