Al darse cuenta de que Jareth estaba juzgando su ropa otra vez, Allison apoyó la barbilla en la mano y le devolvió la mirada.
Jareth estiró el brazo hacia un lado, a un lugar que ella no alcanzaba a ver desde la ventana, y sacó un vestido como por arte de magia.
Lo levantó y le indicó que se pusiera de pie. Luego, usando el cristal como si fuera un espejo, colocó el vestido frente a su figura para comprobar cómo le quedaría.
Satisfecho, le entregó el vestido a una empleada de la casa.
Unos minu