Poco después de que Jareth se marchara, un hombre vestido con una bata de médico abrió la puerta de la habitación de Allison.
Allison estaba incorporada sobre la cama y reconoció aquel rostro familiar en cuanto lo vio.
Era Kingsley.
El día en que se casó con Jareth, Kingsley le había prometido que le daría un regalo de bodas. Ese regalo había sido la pistola.
Nadie creía que su matrimonio con Jareth fuera a terminar bien. Todos lo veían como una bomba de tiempo, y Kingsley había temido que, si