Allison frunció los labios. —Entonces, ¿por qué siento tanto calor?
Jareth entrecerró los ojos, pensativo. —¿Quieres que te refresque?
Ella respondió con un suave “mm”, pensando que iba a traer una bolsa de hielo o quizá una toalla fría.
Pero, en lugar de eso, él se inclinó sobre ella y aflojó con cuidado el cinturón de su bata.
—Mi cuerpo está bastante fresco —murmuró mientras la atraía hacia sus brazos.
¿Fresco? Estuvo a punto de gritar. Él estaba ardiendo. Y aquello que presionaba contra ell