Ronan estaba sentado muy atrás, furioso, rechinando los dientes.
Jareth se recostó en su silla y exhaló lentamente una bocanada de humo del cigarrillo entre sus dedos. —Buen encendedor —murmuró, con tono satisfecho.
Allison volvió a centrar su atención en el escenario y se concentró otra vez en la subasta.
Jareth, en cambio, no dejaba de mirarla.
Entonces sacaron el último lote, los anillos de boda reales.
Un murmullo bajo se extendió por la sala. Todos sabían que esta no sería una ronda sencil