Sherrie abrió los ojos de golpe. Las lágrimas se le llenaron al instante, como si alguien la hubiera abofeteado delante de todos.
Toby continuó: —Soy sensible a los olores. Allison jamás se acercaría a la aromaterapia ni al perfume. Y si de verdad necesitabas recuperarte, mi habitación llevaba vacía mucho más tiempo. ¿Por qué no te quedaste en la mía? ¿Por qué tenía que ser la de Allison? Su nombre, su habitación, lo quieres todo, ¿no es así? ¿De verdad crees que ahora eres la verdadera hija de