Helena pasó la tarde en aquella habitación con Damián, contestaba las preguntas que él de manera curiosa hacía y las respuestas le generaban más y más inquietudes.
—¿Cómo terminamos juntos? —Le preguntó con curiosidad.
—Nos conocimos por mera casualidad en Los Ángeles —le dice Helena al recordar aquella noche —esa noche no te di mi número ni nada y luego volvimos a coincidir, pasamos la noche juntos y la siguiente vez que te vi fue aquí, y creí que éramos hermanos.
—Pero no lo somos —dijo con