—Mami, es tarde —le habló como no queriendo perturbar la paz que reflejaba su rostro en aquel momento —debemos irnos ya.
Abrió con lentitud sus ojos y le sonrió tranquilamente, gesto que Damián correspondió de la misma manera y luego la besó nuevamente.
—Vamos al agua —le pidió ella.
—Estará fría ya —le intentó persuadir Damián sin éxito.
—Mejor, así descanso como es debido.
—Está bien, vamos —aceptó sin mas y la alzó en sus brazos para adentrarse al agua con ella, cuando estuvo cerca corrió co