—¡Ay madre, te has pasado! —Dijo molesto pero controlando el enojo para no causarle ningún tipo de afectación a Helena.
Tocó antes de abrir y escuchó a Fer darle el pase, caminó hasta ellas y las saludó con un beso. Vio el pie mucho mejor que el día anterior y a Helena de mucho mejor ánimo.
—Te veo muy mejorada —le comentó con una sonrisa.
—Lo estoy, dijo la doctora que en un par de días podré irme.
—Eso es excelente, en casa podrás descansar.
—Damián, aprovecho que estás aquí para irme un ra