Damián estaba aterrizando en Cancún, lugar donde lo esperaba ya un helicóptero para llevarlo directamente al hospital, el medicamento venía en hielo y necesitaba llegar lo mas pronto posible para evitar que se descompusiera.
—Ya viene, amiga —le alentaba Fernanda a Helena, la cual se quejaba de fuerte dolor a lo largo de toda la zona afectada que iba ya casi a la espinilla.
—Me duele horrible, Fer, siento que se me quema toda la pierna —le decía entre lágrimas.
—Dijo Benjamín que ya no tardaba