Capítulo 15: Una Jugada Perfecta.
El salón, bañado apenas por la suave penumbra de las lámparas, se detuvo en un instante casi eterno, como si el tiempo mismo hubiera suspendido su curso tras el inesperado anuncio. La atmósfera se volvió densa, saturada de una tensión que oprimía el pecho de todos los presentes, imposible de pasar por alto. Los leves murmullos que se escaparon entre la servidumbre, aunque discretos, reverberaron con fuerza inusitada entre las elegantes paredes adornadas con espejos y majestuosos cuadros.
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