Capítulo 36: Sospechas.
Al día siguiente, Miguel se despertó un poco antes de que sonara la alarma. Miró el reloj de la mesita de noche con cierta prisa; ya era la hora de la siguiente dosis de Cristina.
Se levantó de la cama despacio, intentando no hacer ruido con las sábanas, y fue directo al baño. Cerró la puerta con cuidado hasta escuchar el clic de la cerradura y abrió el cajón del fondo, justo detrás de las cosas de afeitar donde siempre escondía el frasco pequeño. Se quedó quieto. El frasco no estaba. Abrió el