CRUELLA
Las sirenas ya gritaban afuera cuando me deslicé entre las sombras.
No tuve que mirar atrás para saber que la policía había encontrado el desastre en el piso de arriba. En cuanto salí del edificio, escuché los gritos horrorizados… los pasos apresurados… las preguntas que nadie podía responder.
Bien.
Que se pregunten qué destrozó a cuatro chicas en una habitación cerrada a medianoche.
Que teman al monstruo en el que me he convertido.
Porque esta noche… mi verdadera cacería apenas comenza