JASON
No quería traerla aquí.
Cada instinto en mí gritaba que este era el último lugar donde Cruella debería estar, que los aposentos del Alpha Damon, mi padre, eran una tumba disfrazada de habitación—densa de enfermedad, poder antiguo y verdades que habían esperado demasiado tiempo para ser dichas. Pero Cruella ya caminaba delante de mí, con la espalda recta, su presencia lo suficientemente pesada como para que los guardias se hicieran a un lado sin que se lo dijeran.
Y la seguí.
Porque los ma