CRUELLA
El silencio después de la batalla nunca es verdaderamente silencioso.
Zumba.
El palacio zumbaba a mi alrededor—la piedra ajustándose a una nueva voluntad, la magia asentándose como agua alterada que vuelve a encontrar su nivel. Podía sentir cada corredor, cada cámara, cada latido asustado dentro de estos muros.
Ahora me estaban escuchando.
No porque yo lo exigiera.
Sino porque me reconocían.
Me quedé de pie en el balcón que daba al patio interior, el viento nocturno enredándose en mi ca