Los días fueron pasando muy rápido, Esmeralda seguía al pendiente de Sora, quien la habían despertado del coma, pero que lamentablemente, había quedado sin hablar y sin poder caminar.
Para Lino, esto había sido un golpe muy duro, ver a su madre en una silla de ruedas, prácticamente inmóvil.
Esmeralda había empezado su trabajo en la empresa de Thiago, y él cada vez más se acercaba a ella.
_¿Buenos días? Para la mejor empleada que he tenido, un café express directo a su escritorio_ Dice Thi