Clara no había podido dormir, daba vueltas en la cama de un lado hacia el otro intentando conciliar el sueño sin éxito, su mente estaba en su amado, sabía que solo podría relajarse cuando el joven volviera a sus brazos y le dijera que todo iba a estar bien.
Luego de una espera interminable la puerta se abrió lentamente y Clara bajó de la cama apresurándose a su encuentro.
-Princesa, te dije que…- Pero el azabache no pudo terminar la frase, porque Clara lo había rodeado con sus brazos alrededor