-Entonces… ven por él.
Clara tragó saliva pesadamente pero obedeció, deslizándose en cuatro patas sobre la cama y gateando hasta estar sobre los muslos de su amado.
Ivan no hizo nada, ni siquiera la tocó, manteniendo sus brazos detrás de su nuca, observando cada movimiento de Clara. Se sentía su muñeco, su juguete de prueba y eso lo excitaba aún más.
Clara observó los ojos oscuros y penetrantes de Ivan mirándola fijamente y en silencio, pero no pudo mantener la mirada y la desvió hasta su entre