—Comprendo tu ironía y estoy dispuesto a recibir tu desprecio —siguió él—. La única finalidad que tengo al buscarte es compensarte por todos estos años ausente.
Elena desvió la vista. El discursito barato de su supuesto padre le parecía de mal gusto. Ahora solo quería salir de ese lugar y encontrar a su hija. «Victoria se había llevado a Luna»; de repente, la idea hizo clic en su mente.
—¡Luna! —dijo ella, sobresaltándose bruscamente.
—Tranquila, la pequeña está bien —se acercó el sujeto, co