Capítulo 161

Y aunque César decía que no mordía, Ana presintió que sí lo haría: su mordida sería letal y mortífera si no huía en ese preciso instante.

—Señor, quizás deba pedir la asistencia de alguien más para escuchar este discurso —dio un paso atrás, retrocediendo de manera torpe.

—Ana, ¿estás huyendo de mí? —preguntó César directamente. Al parecer, ni siquiera era buena disimulando.

—¡No, yo no…!

Pero el susurro trémulo de su voz quedó ahogado en el momento en que el hombre la acorraló contra la pared,
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Nathaly Galvan RayNo, tiene mucha esperanza de que lo perdone
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