Para que esto funcionara, necesitaba hacer las cosas bien, y eso implicaba tener una coartada difícil de desestimar. Así que pidió al chofer de la familia que la llevara a una clínica privada donde visitaría a su supuesta amiga.
Entró al edificio pero, en cuanto se vio lejos de la vista del hombre, atravesó los pasillos hasta encontrar la salida de emergencias que daba a un callejón trasero. Allí, cubriéndose bien con el abrigo, detuvo un taxi. Durante todo el trayecto se sintió como una crimin