AARON
Vi a Aarón cruzar la puerta de la habitación a pasos rápidos, pegándose el celular a la oreja con una cara de preocupación que no pudo disimular. En cuanto la puerta se cerró a sus espaldas, me quedé tiesa en mitad de la camilla, escuchando el murmullo ahogado de su voz en el pasillo. La culpa me estaba carcomiendo las entrañas, recordar la mirada deshecha del abuelo Mateo me dejó claro que nuestro matrimonio de papel ya no aguantaba un solo día más. No podía ser tan egoísta, Aarón estaba