MATEO KANE
Me encerré en mi despacho con una sola idea dándome vueltas en la cabeza. Las cosas se iban a hacer a mi manera de ahora en adelante, me detuve frente al retrato de mi padre, colgado justo encima de la chimenea y planté con fuerza el pomo del bastón en el piso. El viejo en la pintura me miraba con esa misma cara severa con la que gobernó el patrimonio antes que yo.
Recordar la mirada deshecha de Amelia en la clínica y la firmeza con la que Aarón se plantó ante mi por ella me tenía co