Mundo ficciónIniciar sesiónLa pantalla chica del televisor viejo colgado en la pared parpadeaba con una luz azulina y molesta en la mitad de la penumbra del cuarto. El hedor a humedad y humedad rancia de este motel de mala muerte en la periferia de la ciudad me revolvía el estómago cotidianamente, pero no tenía otra opción. Estaba acorralada, escondida como si fuera una rata apestosa, sin un solo centavo de efectivo en la bolsa y con la policía rascando cada rincón de la c







