Mundo ficciónIniciar sesiónAARÓN
Amelia se dobló por completo entre mis brazos, apretándome los hombros con una fuerza desesperada mientras soltaba unos quejidos cortos que me partieron el alma. Tenía el rostro empapado en sudor y el color de su piel se había vuelto gris del puro dolor. El pánico me dio un golpe en el pecho, pero no me quedé estático.
—¡Quitate del camino, George! —le rugí a mi primo, em







