Mundo ficciónIniciar sesiónAMELIA
—En lo que a mí respecta, yo ya no me considero una Knox —le repetí a Chad con una firmeza absoluta que retumbó en la habitación—. Ese apellido solo me trajo humillaciones, dolor y desprecio desde el día en que mi madre cerró los ojos. Así que no intentes usar el chantaje familiar conmigo porque no te va a funcionar.
Chad dio un paso más hacia el frente, retorciéndose la







